Alejandro Ortiz
ALEJANDRO ORTIZ
Primer Acto
Fecha de publicación: 03/04/2023

El filoso y frío metal se deslizó por mi piel como un raudo arado abriendo el surco de la muerte, lentamente la sangre hizo su acto de presencia, tibia, salada, carmesí; así que este es el final pensé en voz alta con la vista perdida en una mancha de humedad en el techo.

Multitud de recuerdos se asomaron a mi mente, espacio y tiempo detenidos, condensados en un microsegundo, vi pasar innumerables momentos rápida pero claramente, detalles que el tiempo casi había eliminado, miradas traviesas, situaciones y momentos que configuraron mi carácter ácido y displicente, la monotonía de las noches de insomnio que no dejan huella quizás solo en nuestra alma por los pensamientos macabros que asoman a nuestra azotea y que poco a poco nos carcomen dando pasos firmes hacia la locura, y, que de algún modo, fungen como la estructura atroz de una vida asolada por la tempestad y la violencia.

Mi primer golpiza la que se llevaron esos inútiles que golpeaban como unas nenas, ahh, recuerdo que ese día se la agarraron conmigo, no porque no lo mereciera de pronto algo me arrebata como en un tobogán de frenesí visual y rápidamente me deja al pié de un altar sombrío en un rincón olvidado, en un vitral alto, penoso y lúgubre mi primer beso, lo contemplé horrorizado y casi compungido, como pude olvidar aquel momento perfecto en una vida tan..., tan mía, pero aún así lo había olvidado, como se olvida todo, un amor en otro amor y tal vez en un poco de odio, un beso se olvida también en otro beso, ella también me habrá olvidado.

Los recuerdos se agolpan y me embisten en este tan dilatado pero diminuto espacio de tiempo, lo que dure un pensamiento. Diablos los cerebritos tenían razón, el tiempo depende del observador o algo asi y estos cuadros, esta exposición tétrica y arrítmica empieza a acelerar y a molestarme, alterando con sus altibajos mi propio ritmo, me zarandea impúdicamente llevándome de la mano por momentos clave, pienso para mí, estoy viendo mi vida pasar, y mi acongojado corazón clama: misericordia señor para corregirme inmediatamente después juicioso ¡jamás! ¡no te lo mereces!

Un sonido vinílico me saca de mi estupor, el tiempo empieza a correr otra vez, se desplaza sinuosamente "in crescendo" como algo grande que cae y se aproxima a su encuentro fatal con el suelo, intuyo que el final está muy cerca, la sangre borbotea con más intensidad, el corte es profundo, qué torpeza parezco un principiante derramo mi sangre que salpicando las paredes imita pobremente pero con originalidad un cuadro de arte abstracto, a mi manera también soy un artista.

La vista se me nubla, manoteo a la figura borrosa y extraña que está frente a mi, intentando atraparla ¡maldito! profiero malherido ¡lo vas a pagar si no terminas bien el trabajo! trato de recobrar la compostura párate derecho me ordeno, quiero darle una lección, enseñarle cómo se hacen las cosas, sin rodeos, ni estúpidas y jactanciosas charlas finales; El maldito celebra callado le daré un punto por eso, aún así me irrita, observa mientras me desangro, quiere que me desespere, que llore, que suplique misericordia, que me cague encima, estoy molesto, furioso, no con él, él no me importa, estoy molesto conmigo, no solo por el corte que profana mi piel una vez más, sino porque no alcancé a devolver el golpe, diablos, soy un viejo lento y por lo visto ahora además soy un inutil.

El frío aliento de la muerte me abraza, me recorre el cuerpo entero minuciosamente mientras el calor me abandona, no lo vi venir, me sobrecoge la sensación pero no me es del todo desconocida, antes, si he estado así antes, desangrado y malherido, pero esos inútiles no tenían lo que hacía falta y se confiaron… oh! ese si es un buen recuerdo sonrio desafiante, poco a poco su transparente mano me hace temblar, tumbarme por completo y dejar de luchar me suena tentador, quiero recostarme, acomodar mi cabeza, entregarme a la comodidad de la resignación y fumar un último cigarrillo, busco en mis bolsillos mentolados!, bleh!, que asco! ¿como llegaron aqui? lo cierto es que no importa demonios no me pondré quisquilloso, ¡que se acabe ya! no estoy para sentimentalismos, las cosas funcionan o dejan de funcionar, todo lo demás nos tiene donde estamos, atrapados en círculos viciosos sometidos por el lazo del miedo y la desesperación, vivos pero de rodillas, no es para mi, yo moriré de pié pienso presuntuoso y desafiante, morir de viejo con el trasero expuesto al asistente de turno no es para mí, caer llevándome a un montón de miserables era lo que tenía pensado, y sin embargo estoy aquí tendido ahogándome en mi sangre, que estupidez, estoy tirado pero no de rodillas, algo es algo yo me entiendo. Mañana o cuando sea que me encuentren alguien se va a reír, debo lucir gracioso, por lo menos así es como me imagino; Que bronca, ahora es el encendedor, no funciona pero que hijo de… ah!!! siempre pensé que mi adicción al tabaco o mis creativas ideas acabarían conmigo, pero no un corte, solo uno, y lo peor…, enclenque y tristemente ejecutado, pero es así, el golpe que no ves venir es el que te derriba.

Los ojos se me van cerrando mientras le doy caladas largas y pausadas a mi último cigarrillo, puto encendedor, siempre tengo cerca unos cerillos, mi cama está tendida, es extraño fuera de mi situación todo es tranquilidad y paz, es una fria mañana de invierno, no se oye nada, solo unos pasos que se alejan lentamente idiota, si no acabas el trabajo no tendre la misma deferencia balbuceo enfurecido yo me aseguraré de que te reunas con el creador para que te de lo tuyo por ser un imbécil presumido… ¿Creador? ja! siempre me fué difícil creer en algo tan anodino, pero nunca se sabe, la naturaleza es pragmática, no pudo cagar el mundo tanto por sí sola, alguien no hizo su trabajo.

Escucho una voz que me llama, la denoto ansiosa, lejana, apresurada, tengo la vista cansada y la mente revuelta, mis párpados pesan una tonelada y me difumino en ideas cada vez más aleatorias, tengo un cable suelto, diablos, quiero hablar pero no me esfuerzo, ¿es ella quien me llama?, no puede ser, es tan solo un recuerdo, pero ¿y si es? claro tiene que ser, es su voz, no distingo las palabras, hay premura en ellas, la entonación y la cadencia me lo dicen todo, llegará a tiempo, pero quizás yo no podré verla o peor aún se encontrará con mi verdugo, no, tiene que ser mi imaginación. Nuevamente mi mente me lleva a pasear por sus rincones más oscuros o al menos lo intenta, no es que no quiera ver lo que hay ahí, no soy miedoso, pero hoy no, quizás otro día cuando la muerte no este presente amenazando a alguien que me importa y no tenga apuro de ir o quedarme.

Trato de incorporarme, haz presión sobre la herida me ordeno, muévete señorita, ¿donde esta la puta hipertensión cuando se necesita? ¿quieres fama inutil? me insto a luchar ¡la fama cuesta!, en las películas casi siempre funciona, en la vida real es otra historia, depende de muchas cosas, me quiero mover y siento el peso de una vida de excesos pasándome factura, no me quiero ir todavía pero no voy a lloriquear, tómame o déjame en paz puta muerte, no me gustan los puntos medios. Miro a mi derredor, estoy solo, la puerta está cerrada, se ha marchado esperando que me cague encima en los momentos finales, ha fallado al darme por muerto, me río y la adrenalina fluye, consigo enfocar la mirada, mis manos están ensangrentadas pero las siento vibrantes y llenas de furia, fue un jaque pero el mate será mío.

Fecha de publicación: 03/04/2023
Alejandro Ortiz Becerra - 2023