Alejandro Ortiz
ALEJANDRO ORTIZ
El Lenguaje Universal
Fecha de publicación: 22/05/2023

Han pasado algunos días, los suficientes para que cierre mi herida y como para estar cabreado con el universo por conspirar en mi contra, pero esta vez no. Algo anda mal, creo que los años me han hecho madurar. ¡Mierda! ¡Qué buen momento para sentar cabeza y recapacitar sobre cosas que hasta ahora había tenido bastante claras! No es que viva en un mundo en blanco y negro, al menos no todo el tiempo. Hay matices y colores, líneas rojas y áreas grises. »No pasar«, »cuidado«, »precaución«, »alto carajo, alto« y »no se metan conmigo«. Seguro que hay más, pero estos son una muestra pequeña de mensajes claros que nadie debería tomar a la ligera, por lo menos no sin evaluar los potenciales peligros para la propia integridad. Madurar las ideas, pensar mejor las cosas, tormenta de ideas o como sea que lo llaman hoy en día los cerebritos que no son capaces de cagar ni pensar solos, puede evitar muchos desafortunados inconvenientes y siempre pero siempre no subestimar al tipo que no conoces.

Y lo cierto es que, no soy el cuchillo más afilado y no suelo meditar mucho, aún así, planifico lo que quiero, calculo los peligros, pienso cómo hacer que canten o que vuelen según lo que precise en el momento, aunque se me da muy bien improvisar, aún así, a mi manera, me organizo, conozco mis límites y más importante, los respeto. Incluso tengo una libreta donde anoto y trazo mi hoja de ruta para ir con cuidado. Está bien, admito que es donde anoto los nombres que me van dando, direcciones y esas cosas. Mi memoria no es lo que era, pero siendo honestos, donde hay pensamiento no hay acción.

Además, no hace falta pensar demasiado en toda la porquería que nos rodea y en la forma de lidiar con la basura. Está todo bastante claro si no lo quieres adornar, si no estás ocupado tratando de esconder la vida de mierda que te tocó vivir, de otro modo, es bastante simple, transparente diría yo, no hay mucho donde discriminar. Eres cazador o eres presa, es lo que hay. Los ideales y las formas solo adornan este inmundo matadero y te convierten en parte del menú de alguien más, distraen a los ilusos, los domestican y los dirigen a su destino final calladitos y sin luchar ¡malditos marketeros!

Voy a tomar un café para despejar estas ideas, demasiadas en una sola oración. Me estoy ablandando. Nunca un león se quejó por tener que matar algunas hienas.

Todavía siento la herida que ya ha cerrado, la toco y duele un poco, me dice putito, es una marca de vergüenza, un recordatorio ominoso de que me atraparon con los calzones abajo y no se puede quedar así.

Ahora toca pensar en quién envió el mensaje, hace buen tiempo que había dejado los contratos importantes, ya no hago mucho barullo, me mantengo activo con la basura local, trabajos de poca monta que no llaman la atención y que se ejecutan en cuestión de horas, clientes de bajo perfil con presupuestos limitados, hombres de negocios turbios y no tan turbios que se pelean por las migajas que caen de la mesa grande, no es el tipo de gente que te entrega cheques en blanco y exige resultados, pero de algo tengo que vivir. Sea quien haya sido, le tocó el palito más corto, estoy seguro que es alguien popular que me quiere lejos de sus golosinas, eso me da una idea, aunque el tarado, lo hubiera pensado mejor, yo no soy del tipo que codicia los bienes de su prójimo, nunca lo fui, no me meto en tu camino y no se te ocurra pisotear el mío, en fin, le devolveré la visita para que no le queden dudas de que el mensaje fue recibido, será una visita con moraleja… nadie es intocable.

Doy el último sorbo a mi café y lo acompaño con una calada de esta mierda mentolada, no sé porque ahora los fumo, me dan asco, pero, tambien me da asco limpiarme el trasero, en fin, ya me siento entero, es tiempo de visitar a algunas personas y utilizar el único y verdadero lenguaje universal. La violencia.

La mañana y un café bien tinto sin azúcar me ponen creativo, esta vez imagino a un alienígena y sus amigos con sus ridículas antenitas frente a un tipo con una escopeta recortada, después del primer disparo el mensaje no necesitará traducción, será claro y conciso a pesar de los años luz de diferencia tecnológica e intelectual, cerrado a interpretaciones, el miserable entenderá claramente. Ja! debo estar mal de la cabeza, me reí de la cara que imagino habría puesto el maldito extraterrestre; está decidido, llevaré una escopeta hoy no me apetece hablar.

He mirado en la oscuridad un buen rato para ver si había algo más entre las sombras, fantasmas o seres siniestros esperando que la última luz se extinga para llevarme con ellos a sus sesiones de terapia grupal, la última vez me dieron un paseo entre mis recuerdos olvidados, cobardes, se han largado porque entendieron que yo he abrazado mi oscuridad, he aceptado la mierda de humano que soy, ahora somos uno.

Por lo que ahora me toca hacer lo mío, que tampoco es nada nuevo, romper unos huesos, escuchar lloriqueos, hacer que dejen de chillar y empezar otra vez casi siempre en el mismo orden, eso sí, al tipo que me sorprendió le tengo que dar un tratamiento especial, quiero que sea mi…, un momento, no! será rápido y sin titubeos, por poco me dejo llevar por el romanticismo de ver consumada una venganza, como si me importara, se que la disfrutaría, es un gusto adquirido, pero, si dejo que alguien me sorprenda se puede hacer costumbre, por lo demás, no importa si se arrepiente, si tiene miedo o no me ve llegar, eso es pura mierda, es la clase de mierda a la que el cine nos tiene acostumbrados.

En el mundo real no hay charlas largas, no se hacen votaciones sobre los temas serios, el inquisidor no se cuestiona si el hereje ha pecado, la pregunta que se hace es cuánto ha pecado y cuantas veces, para dosificar el castigo y sin más dilación dictaminar una sentencia, en este caso no necesito regular nada, la dosis va completa.

Visité un boliche de usureros, esos desgraciados joden a la gente y negocian con todos los bandos criminales, policía, políticos, traficantes y letrados, es un buen lugar para comenzar.

Entré por la puerta principal, no intente evadir la seguridad ni evité ser visto, no es mi estilo, tampoco soy de discutir, me aburro con facilidad cuando no me entienden, trato de ser claro pero creo que no me hago entender aunque en verdad me esfuerzo, siempre fue mi problema no saber hablar en dificil, debo ser idiota, por otra parte si las cosas se van a complicar que se compliquen de una vez cuando estoy listo para... para descomplicarlas.

El primer guardia entendió todo cuando sintió el plomazo entre ceja y ceja, no es que haya podido racionalizar mucho las cosas pero se le vio en la cara y no pudo activar la alarma que es lo que al final quería evitar, era una fiesta privada, los invitados estaban todos presentes y como el maestro de ceremonias me tocaba oficiar.

Los demás fueron cayendo casi de la misma manera, alguno que otro siente el final, lo intuye, su animal interior ve llegar el fin claramente y su cuerpo reacciona, vomitan, se convulsionan, suplican piedad, la verdad es algo incómodo toda la falsedad - yo no fui - o versiones más patéticas - tengo familia - hubieran pensando en eso primero, también es un poco asqueroso ver a gente adulta cagarse encima por lo menos las primeras veces, por suerte yo no tengo sentido del olfato y las lágrimas no me conmueven, de hecho, creo que me molestan, en fin, se me acabaron las balas y antes de recargar apareció uno por mi camino que no sabía utilizar su arma o nunca pensó que la necesitaría en una situación real, prueba de que mucha gente está donde no debe estar. Luchó con la funda de su arma mientras me acercaba a él, una furia demente crecía dentro de mí, ver a semejante espécimen tirando millones de años de evolución a la basura, ¡pedazo de inutil! cuando consiguió sostener su arma entre las dos manos, tenía una rodilla en el piso y temblaba como una gelatina a la que le faltaba cuajar, no quitó el seguro y yo tampoco, tome su arma y use la empuñadura, que bronca me da ver tanta mediocridad. Nuestros antepasados cazaban dinosaurios, destripaban dragones y se hacían armaduras con sus escamas para que esta mierda pudiera existir y quitarle el trabajo a alguien calificado!

Ya estaba caliente, encima el jefe de los payasos se quedó sin matones y tuvo el coraje de hacerme enojar más, idiota, si no me hubiera mentido al principio se habría ahorrado mucho dolor. Al final habló, siempre hablan.

Seguí sus indicaciones y encontré al tipo que sabía algo que yo no, escondido en un barrio alejado de la acción, una secretaria online o alguna de esas mierdas que están de moda, un flaco enclenque de lentes muy gruesos como el culo de una botella con pantuflas de conejo y en ropa interior, puto mutante, tuve que ser delicado, de otro modo no habría vivido lo suficiente para hablar, esperaba más información por la forma como lucho contra sus instintos básicos de autopreservación, solo dame unos nombres por el amor de dios masoquista de mierda, faltó poco pero me dió un callejón y una placa.

La noche se pintaba prometedora, es verdad que solo seguía pistas pero sin perder el ritmo que es lo importante, quiero terminar lo antes posible, no perder el factor sorpresa y cerrar este capítulo, no necesito llamar la atención, estoy en una etapa de crecimiento espiritual, digamos que algo holístico y natural, podría decirse que hasta zen, al menos esas son las palabras que no entendí de la amena charla con la mujer que me tiene hechizado, en fin, el caso es que no temo anunciar mi retorno con un gran acto, simplemente que no he retornado y digamos que tengo planes fuera del escenario, bajar de peso, una chef simpática con ideas radicales y comida saludable o algo asi, por lo que un poco de paz es lo que necesito por ahora.

Fecha de publicación: 22/05/2023
Alejandro Ortiz Becerra - 2023